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Hipertensión arterial y ejercicio físico

La Hipertensión Arterial (HTA) es una alteración hemodinámica que alcanza hasta un 20% de la población adulta en España. Se diagnostica cuando se detectan valores de presión arterial sistólica y diastólica superiores a140 mmhg y 90 mmhg respectivamente. La HTA ha sido involucrada como factor de riesgo en la coronariopatía, la miocardiopatía hipertensiva, la patología cerebrovascular, la claudicación intermitente y la insuficiencia renal. Aunque ha sido demostrada la eficacia de la terapia medicamentosa, se enfatiza progresivamente en las medidas no farmacológicas, entre las cuales cabe citar la actividad física.

Los posibles mecanismos de reducción de la HTA a través de un plan de ejercicio físico son desconocidos. La mayor parte de las opiniones invocan una teoría multifactorial: disminución del gasto cardíaco, del tono simpático, de la renina plasmática, aumentos de la prostagiandina E.

Algunos trabajos han demostrado que la disminución de la presión arterial puede ser independiente de la disminución del peso corporal.

La mayoría de los estudios evidencian reducción de las cifras tensionales entre las tres semanas y los tres meses del inicio de la práctica deportiva y aunque no se consiguen beneficios adicionales tras seis-nueve meses de actividad física, la posible acción hipotensora sólo se prolonga durante el programa de ejercicio.

En general se acepta que los planes de actividad física al 40-70% del VO2 máx. tienen el mismo efecto hipotensor y menos riesgo que los de mayor intensidad. Los programas de ejercicio suelen incluir actividad ligera tres-cuatro veces por semana 25-40 minutos. El trabajo físico más recomendado es el de tipo aeróbico y se indica, la de preferencia en la hipertensión esencial ligera y en la hipertensión nefrógena.

Algunos trabajos ponen de manifiesto que ciertos subgrupos de hipertensos no se benefician del plan de actividad fisica: especialmente obesos, pacientes con reninas altas, noreadrenalina baja, gasto cardíaco aumentado y potasio sérico elevado. Ciertos estudios no muestran efecto hipotensor alguno en pacientes no obesos con hipertensión ligera.

Como resumen, se puede afirmar que la actividad física puede conseguir una reducción entre 5 y 1 0 mmhg tanto en la presión arterial sistólica como en la diastólica, especialmente en ciertos grupos de hipertensos ligeros. La práctica regular de ejercicio no es una panacea como tampoco lo es cualquier otro tratamiento hipotensor

 

 


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