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Riesgos de las carreras de larga distancia en niños

Academia americana de pediatría

Declaración de políticas

La Academia Americana de Pediatría todavía no ha establecido normas directrices respecto a las carreras de larga distancia para los niños. La documentación médica referida a lesiones en niños que corren en pruebas de larga distancia es muy limitada y en gran medida anecdótica. Las consecuencias psicológicas a largo plazo, si se establecen objetivos no realistas en las carreras de larga distancia y otros ejercicios aeróbicos, todavía no están totalmente documentadas (aunque es de esperar que se aproximen a las consecuencias de otras situaciones de presión ejercida por los padres y los compañeros). No obstante, sí se conocen algunos aspectos, e incluso sin contar con directrices establecidas ni con una documentación extensa, los médicos pueden ofrecer a los niños, a los padres y a los entrenadores consejos que fomenten un crecimiento físico y psicológico sano.

Hay informes sobre un número limitado de pacientes que han sugerido que los niños podrían sufrir lesiones del cordón del talón, de placa epifisaria del crecimiento y otros traumatismos crónicos de las articulaciones ocasionados por las carreras de larga distancia. Se ha demostrado que los niños toleran mal los extremos medioambientales, que producen hipotermia o hipertermia durante el entrenamiento o las carreras de larga distancia. Sin embargo, también se ha visto que en los niños en edad de crecimiento se produce una adaptación cardiovascular similar a la de los adultos en entrenamientos para correr larga distancia.

La participación en un deporte durante toda la vida a menudo depende del tipo de participación y gratificación que se haya obtenido al principio. Los problemas psicológicos de los niños que corren larga distancia pueden estar debidos a unos objetivos irreales. Un niño que participen en carreras de larga distancia con el objetivo principal de que sus padres se sientan orgullosos podría cansarse de hacerlo tras transcurrido un tiempo y dejarlo, o podría seguir, irritado por la presión ejercida por sus progenitores. En cualquiera de los casos se puede ocasionar un daño psicológico y el niño se puede sentir desanimado por participar en actividades deportivas ya sea de forma inmediata o a largo plazo. Se debería permitir que los niños prepúberes participaran para disfrutar de correr sin temer el rechazo o la presión de sus padres o compañeros. Si un niño experimenta un sentimiento de logro, de satisfacción y percibe que sus compañeros, padres y entrenadores lo aprecian, se fomentará su participación en las carreras y en otros deportes durante su infancia y después, a lo largo de su vida.

Los acontecimientos deportivos de carreras de larga distancia que están principalmente diseñados para adultos no se recomiendan a niños que no hayan alcanzado la madurez física. Bajo ninguna circunstancia un joven inmaduro (por debajo del nivel de madurez sexual de la fase 5 en la escala de Tanner) debería intentar correr una maratón completa. Una vez se completa el desarrollo puberal resultan adecuadas las directrices establecidas para las carreras de larga distancia para adultos.


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